¿CUÁNDO DEBEMOS SUSTITUIR UNA TECNOLOGÍA QUE TODAVÍA FUNCIONA?
Una infraestructura IT puede permanecer operativa durante muchos años.
Servidores, switches, firewalls, sistemas de almacenamiento, puntos de acceso o aplicaciones pueden continuar funcionando aparentemente con normalidad incluso cuando empiezan a existir razones para plantear su evolución.
La decisión de sustituir una tecnología no debería depender únicamente de su antigüedad ni esperar necesariamente a que aparezca una avería.
Soporte, seguridad, capacidad, criticidad, compatibilidad y necesidades futuras son algunos de los factores que permiten determinar si una tecnología continúa siendo adecuada para la organización.
FUNCIONAR NO ES EL ÚNICO CRITERIO
Que una tecnología siga prestando servicio es un dato importante, pero no suficiente para determinar si debe mantenerse.
Un equipo puede continuar funcionando correctamente y, al mismo tiempo, encontrarse fuera de soporte, dejar de recibir actualizaciones, disponer de una capacidad limitada o convertirse progresivamente en una dependencia difícil de sustituir.
También puede ocurrir lo contrario.
Una tecnología con varios años de antigüedad puede continuar siendo perfectamente válida si mantiene soporte, cumple los requisitos de la organización y no introduce un nivel de riesgo significativo.
Por eso, la decisión no debería reducirse a dos criterios:
«Es antiguo, hay que cambiarlo»
o
«Funciona, no hay que tocarlo»
FUNCIONAR NO SIGNIFICA NECESARIAMENTE SEGUIR SIENDO ADECUADO
EL CICLO DE VIDA IMPORTA
Toda tecnología tiene un ciclo de vida.
Los fabricantes introducen nuevos productos, modifican versiones, finalizan el desarrollo de determinadas plataformas y establecen fechas a partir de las cuales dejan de proporcionar determinados niveles de soporte.
Conocer ese ciclo permite anticipar decisiones.
No deberíamos descubrir que un elemento crítico está fuera de soporte únicamente cuando necesitamos resolver una incidencia, instalar una actualización o conseguir un repuesto.
ACTUALIZACIONES
• Firmware
• Software
• Correcciones
SOPORTE
• Fabricante
• Asistencia
• Garantía
REPUESTOS
• Disponibilidad
• Sustitución
• Plazos
COMPATIBILIDAD
• Sistemas
• Aplicaciones
• Integraciones
EL FIN DE SOPORTE NO SIGNIFICA QUE UN EQUIPO DEJE DE FUNCIONAR. SIGNIFICA QUE CAMBIAN LAS CONDICIONES BAJO LAS QUE DECIDIMOS MANTENERLO.
¿QUÉ DEBEMOS ANALIZAR ANTES DE DECIDIR?
La edad de una tecnología puede ser un indicador, pero la decisión debería basarse en un conjunto más amplio de factores.
SOPORTE
• Fabricante
• Actualizaciones
• Repuestos
SEGURIDAD
• Parches
• Vulnerabilidades
• Exposición
CAPACIDAD
• Rendimiento
• Carga
• Crecimiento
DEPENDENCIA
• Criticidad
• Redundancia
• Recuperación
EVOLUCIÓN
• Compatibilidad
• Integración
• Necesidades futuras
Cada uno de estos factores puede modificar la prioridad de renovación.
Un elemento sin soporte pero completamente aislado y poco crítico puede representar una situación muy diferente de otro que soporte un servicio esencial para la organización.
LA DECISIÓN DE SUSTITUIR DEBE BASARSE EN EL RIESGO Y EN LAS NECESIDADES, NO ÚNICAMENTE EN LA ANTIGÜEDAD
OBSOLESCENCIA NO SIGNIFICA AUTOMÁTICAMENTE SUSTITUCIÓN
La obsolescencia tecnológica no debería interpretarse únicamente como una fecha.
Debemos analizar qué consecuencias tiene para nuestro entorno.
Un sistema antiguo puede continuar siendo adecuado si cumple su función, mantiene las condiciones necesarias de seguridad y operación y disponemos de mecanismos para gestionar sus posibles limitaciones.
En otros casos, mantener una tecnología puede incrementar progresivamente la exposición a problemas de compatibilidad, seguridad, disponibilidad o capacidad.
Por eso conviene separar tres conceptos:
ANTIGÜEDAD – ¿Cuánto tiempo lleva la tecnología en servicio?
OBSOLESCENCIA – ¿Qué limitaciones empiezan a existir respecto al soporte, compatibilidad o evolución?
RIESGO – ¿Qué consecuencias puede tener mantenerla en nuestro entorno?
ANTIGÜEDAD ≠ OBSOLESCENCIA ≠ NECESIDAD INMEDIATA DE SUSTITUCIÓN
EL PROBLEMA APARECE CUANDO YA NO TENEMOS ALTERNATIVAS
Una renovación planificada permite decidir cuándo, cómo y con qué tecnología realizar una transición.
Una sustitución provocada por una incidencia elimina buena parte de esas posibilidades.
Si un elemento crítico falla cuando ya no existen repuestos, soporte o una alternativa preparada, una decisión tecnológica se convierte rápidamente en una urgencia operativa.
En ese momento pueden aparecer:
• Plazos de suministro
• Incompatibilidades
• Migraciones no planificadas
• Configuraciones sin documentar
• Dependencias desconocidas
• Interrupciones superiores a las previstas
La diferencia fundamental no está únicamente en qué tecnología sustituimos, sino en cuánto margen tenemos para hacerlo correctamente.
EL PEOR MOMENTO PARA PLANIFICAR UNA SUSTITUCIÓN ES CUANDO YA SE HA CONVERTIDO EN UNA URGENCIA
EL COSTE DE MANTENER TAMBIÉN DEBE MEDIRSE
Mantener una tecnología existente puede parecer inicialmente la opción más económica porque evita una nueva inversión.
Pero el coste de una infraestructura no se limita a su precio de adquisición.
Con el tiempo pueden aumentar otros costes menos visibles.
MANTENIMIENTO
• Contratos
• Extensiones
• Repuestos
OPERACIÓN
• Horas técnicas
• Gestión
• Incidencias
ENERGÍA
• Consumo
• Refrigeración
• Eficiencia
COMPATIBILIDAD
• Adaptaciones
• Limitaciones
• Integraciones
RIESGO
• Indisponibilidad
• Seguridad
• Recuperación
Esto no significa que una tecnología antigua resulte necesariamente más cara.
Significa que para comparar mantener o evolucionar necesitamos analizar algo más que el coste de comprar un nuevo equipo.
NO SOLO DEBEMOS CALCULAR CUÁNTO CUESTA RENOVAR. TAMBIÉN CUÁNTO CUESTA MANTENER
SUSTITUIR TAMPOCO SIGNIFICA RENOVARLO TODO
Detectar elementos próximos al final de su ciclo de vida no implica iniciar inmediatamente una renovación completa de la infraestructura.
La evolución puede realizarse de forma progresiva.
Podemos empezar por aquellos elementos que combinan mayor criticidad, exposición y dificultad de recuperación, mientras mantenemos otros cuya situación continúa siendo aceptable.
Esto permite distribuir inversiones, reducir riesgos durante las migraciones y adaptar la evolución tecnológica a las necesidades reales de la organización.
INVENTARIO → CRITICIDAD → RIESGO → PRIORIDAD → PLANIFICACIÓN
EL OBJETIVO NO ES RENOVAR MÁS. ES RENOVAR DONDE Y CUANDO TIENE SENTIDO
SEÑALES DE QUE UNA TECNOLOGÍA NECESITA UNA REVISIÓN
SOPORTE
• El fabricante ha anunciado el fin de soporte
• Ya no se reciben determinadas actualizaciones
• Resulta difícil conseguir repuestos
• Las garantías o contratos disponibles son cada vez más limitados
OPERACIÓN
• Aumentan las incidencias
• Existen problemas de capacidad o rendimiento
• La recuperación depende de procedimientos complejos
• El conocimiento de la plataforma está concentrado en pocas personas
EVOLUCIÓN
• Nuevas soluciones requieren versiones más recientes
• Existen problemas de compatibilidad
• La tecnología limita nuevos proyectos
• La arquitectura actual dificulta el crecimiento
«TODAVÍA FUNCIONA» NO SIGNIFICA NECESARIAMENTE «PODEMOS SEGUIR DEPENDIENDO DE ELLO»
DEL INVENTARIO AL ROADMAP TECNOLÓGICO
Para anticipar estas situaciones necesitamos conocer qué tenemos.
Un inventario útil no debería limitarse a registrar fabricante, modelo y número de serie.
También puede incorporar información relacionada con versiones, soporte, garantías, criticidad, dependencias, capacidad y previsiones de evolución.
Cuando combinamos esa información podemos empezar a transformar un inventario técnico en una herramienta de planificación.
INVENTARIO
¿Qué tenemos?
CICLO DE VIDA
¿En qué situación se encuentra?
CRITICIDAD
¿Qué ocurre si falla?
PLANIFICACIÓN
¿Cuándo deberíamos actuar?
Esto permite construir una visión temporal de la infraestructura y anticipar qué elementos probablemente necesitarán atención a corto, medio y largo plazo.
12 MESES → 24 MESES → 36 MESES
La finalidad no es predecir exactamente qué ocurrirá durante los próximos tres años.
Es disponer de suficiente información para que las decisiones importantes no lleguen siempre en forma de urgencia.
UNA INFRAESTRUCTURA NO SOLO DEBE MANTENERSE. TAMBIÉN DEBE PLANIFICARSE
LA INFRAESTRUCTURA DEBE EVOLUCIONAR CON LA ORGANIZACIÓN
Las necesidades tecnológicas cambian.
Aumenta el número de usuarios, aparecen nuevas aplicaciones, cambian las formas de trabajar, se incorporan servicios Cloud, crecen las necesidades de conectividad y evolucionan los requisitos de seguridad.
Por ello, una infraestructura correctamente dimensionada hace algunos años puede dejar progresivamente de responder a las necesidades actuales.
La revisión periódica permite comparar la situación de la tecnología con la evolución real de la organización.
No se trata de renovar siguiendo el ritmo de los fabricantes.
Se trata de evitar que la infraestructura termine condicionando negativamente al negocio.
LA TECNOLOGÍA DEBE ACOMPAÑAR LA EVOLUCIÓN DE LA ORGANIZACIÓN, NO CONVERTIRSE EN SU LIMITACIÓN
EVOLUCIONAR ANTES DE QUE SEA URGENTE
La renovación tecnológica no debería basarse exclusivamente en calendarios ni en la aparición de incidencias.
La combinación de inventario, ciclo de vida, criticidad, riesgo, capacidad y necesidades futuras permite tomar decisiones con mayor anticipación.
Algunas tecnologías podrán mantenerse durante años.
Otras necesitarán evolucionar antes de dejar de funcionar.
La diferencia está en conocer suficientemente nuestra infraestructura para poder decidirlo.
En ORION Technology entendemos la evolución de la infraestructura como un proceso continuo de análisis, planificación y mejora, orientado a mantener la conectividad, estabilidad y seguridad que necesita la organización.
El objetivo no es sustituir tecnología porque sea antigua.
Es evitar que una tecnología se convierta en un problema antes de haber decidido qué hacer con ella.
